Residencia San José (IRSJG). Burjassot, València
La unidad de convivencia Carrasca ofrece un entorno adaptado y acogedor, con un equipo especializado y espacios terapéuticos que favorecen la autonomía y la seguridad de personas con deterioro cognitivo y alteraciones conductuales. La organización del espacio, los recursos específicos y la supervisión continua permiten una atención individualizada y significativa. En conjunto, estas actuaciones han creado un entorno funcional, seguro y humanizado, adaptado a las necesidades de las personas residentes y orientado a su bienestar y participación activa.
El Proyecto Albufera está orientado a la atención de personas con deterioro cognitivo y alteraciones conductuales que requieren supervisión continua. Su enfoque se basa en la Atención Centrada en la Persona, integrando la adaptación del entorno físico, la formación especializada del equipo y recursos terapéuticos para mejorar la calidad de vida.
El personal recibe formación continua sobre alteraciones conductuales y participa en reuniones semanales para analizar incidencias, revisar intervenciones y planificar estrategias individualizadas. Además, se ha reducido la rotación del equipo para favorecer el reconocimiento mutuo y una atención más personalizada.
El entorno físico se ha diseñado para promover autonomía y bienestar. La unidad cuenta con un office con microondas y nevera para actividades cotidianas supervisadas, una zona accesible de lavado de manos y baños reformados y funcionales, uno de ellos con ducha. También incorpora dos tabiques móviles decorados con vinilos de estilo hogareño y acogedor, que permiten reorganizar los espacios según las necesidades terapéuticas y favorecen un ambiente cálido.
Las habitaciones priorizan la seguridad, con camas cota cero cuando es necesario y esquineras con espuma protectora. La seguridad en los pasillos de habitaciones se garantiza mediante clave de acceso y ascensor con llave. La supervisión de la zona se realiza mediante videovigilancia en la planta, gestionada desde la tablet de enfermería. Durante las ingestas se garantiza la seguridad, promoviendo la autonomía mediante vajilla y cubiertos adaptados y respetando el ritmo de cada persona.
En la unidad de convivencia se han creado áreas específicas para la estimulación y el ocio terapéutico, incluyendo una zona acristalada para actividades, un espacio de música y relajación con sillones ergonómicos, altavoz inteligente y panel iluminado, y sala con Smart TV. La unidad también dispone de jardines interiores y exteriores para paseos seguros.
En conjunto, estas actuaciones conforman un entorno funcional, seguro y humanizado.
La atención a personas con deterioro cognitivo y alteraciones conductuales requiere reforzar la seguridad y la supervisión en las rutinas diarias, garantizando un acompañamiento continuo y adecuado. Para ello, es esencial contar con personal estable y específicamente formado en la identificación y el manejo de las alteraciones psicológicas y conductuales.
También se necesitan recursos ambientales que favorezcan la regulación emocional y disminuyan la agitación. La unidad debe disponer de diversos espacios dentro de un entorno facilitador que permita supervisar el conjunto del área.
Asimismo, es necesario realizar un seguimiento sistemático de las alteraciones conductuales para valorar la evolución y la eficacia de las intervenciones. Todo ello debe promover la aceptación y evitar cualquier forma de estigmatización hacia la unidad.
Equipos formados. Se incrementa y consolida la formación del personal durante el periodo analizado. En 2023 se formaron 37 personas, en 2024 se formaron 44 personas y en 2025 se formaron 29 personas. Las formaciones abordaron contenidos clave para la mejora de la atención en la unidad, como la empatía en la atención directa, las alteraciones conductuales y la eliminación de sujeciones.
Aumento de la calidad. Evolución favorable de la escala NPI y la consolidación del modelo interdisciplinar. El análisis anual muestra una estabilidad general en la incidencia de conductas disruptivas, con valores entre el 40 % y el 55 %, salvo en dos meses donde se produce un incremento significativo. Picos de alteraciones conductuales: - Agosto (70,59 %): Relacionado con mayor rotación de personal, modificaciones en rutinas, calor y variabilidad en la atención (rutinas y estilo de cuidado). - Noviembre (61,11 %): Asociado al síndrome del ocaso, el cambio horario y el incremento de desorientación en las tardes.
Mayor seguridad. - Reducción de conductas graves y muy graves según la escala NPI 2022-2025. - Entorno adaptado con medidas específicas de seguridad.
Procesos más robustos. La creación y funcionamiento estable del Comité de Alteraciones de Conducta (CAC) permite revisar semanalmente los casos detectados en la unidad. El comité utiliza la información recogida por el personal en el registro de alteraciones de conducta, que incluye datos sobre la frecuencia, el contexto, la intensidad y la evolución de los episodios, y realiza un seguimiento sistemático mediante la escala NPI para orientar las intervenciones.
2025
Desde el año 2024 hasta el 2025.
50.001 - 100.000€
La implementación del modelo ha tenido éxito gracias a varios elementos clave.
En primer lugar, la creación del Comité de Alteraciones de Conducta (CAC), con reuniones semanales y revisión sistemática de casos, ha permitido una coordinación real y efectiva entre los d istintos perfiles profesionales. Este funcionamiento interdisciplinar ha favorecido una visión completa de la persona, integrando factores personales, familiares, ambientales e institucionales.
Otro aspecto fundamental ha sido la formación continua del personal consolidada como práctica habitual. La capacitación en alteraciones conductuales, comunicación empática, manejo de situaciones complejas y Atención Centrada en la Persona ha fortalecido la competencia profesional y ha contribuido directamente a la reducción de conductas graves.
Ha sido determinante la adecuación del entorno físico, con la incorporación de espacios reguladores (zona de relajación, jardines, espacios sensoriales) y elementos de seguridad adaptados a personas con deterioro cognitivo y conductas desafiantes. Estos recursos han facilitado la autorregulación emocional, el bienestar y la prevención de riesgos.
Entre las dificultades encontradas destacan la variabilidad conductual propia de las personas con deterioro cognitivo, la necesidad de mantener equipos estables para garantizar la continuidad de las intervenciones y la importancia de sensibilizar a los profesionales para evitar la etiquetación y favorecer una atención centrada en la persona.
Laura Aracil Ruiz
Carla Pardo Ramírez
Susana Giménez Porcar
María Paniagua Gómez
Mercedes Marco Martín
Daniel S. Saavedra Osorio
Varios proveedores para el material y las obras
El proyecto se ha desarrollado tomando como referencia los aprendizajes obtenidos en el Proyecto Oasis, implantado previamente en la unidad de alta dependencia. Esta experiencia ha permitido consolidar un modelo de atención basado en la atención integral, la autonomía, la participación y el bienestar de las personas residentes.
La organización mantiene su compromiso con la mejora continua mediante la revisión periódica de protocolos, el refuerzo de la formación de los profesionales y la evaluación sistemática de resultados, con el objetivo de seguir avanzando hacia un modelo de atención más humanizado, seguro y adaptable a las necesidades de cada persona.
Publicada el 2 jun. 2026
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